Bienvenidos a otro viernes donde la realidad le gana a la ciencia ficción.
¿Se acuerdan de Guy Montag, el bombero de «Fahrenheit 451» que quemaba libros para evitar que la gente pensara? Bueno, resulta que algunas empresas de IA casi que le copiaron la tarea, pero con un giro: no queman libros para evitar el pensamiento crítico, los destruyen para alimentar a un algoritmo 🫣
¿Qué está pasando? Empresas como Anthropic (la creadora de Claude) han estado comprando millones de libros físicos – muchos raros o descatalogados- para escanearlos y luego triturarlos. ¿La razón? Internet está cada vez más lleno de contenido generado por inteligencia artificial, conocido como AI slop. Los libros impresos antes de 2022 son datos 100% humanos, sin contaminación de textos generados por IA. En la jerga técnica esto se llama evitar el «model collapse»: si un modelo se entrena con texto hecho por otro modelo, la calidad se degrada generación tras generación. Los libros viejos son el antídoto perfecto 💉
El método no es sutil. Se llama «escaneo destructivo»: cortan el lomo del libro con máquinas hidráulicas, separan las hojas, las pasan por escáneres industriales de alta velocidad y lo que queda va a reciclaje 😢 Todo esto forma parte del llamado Proyecto Panamá. Libreros de España, Holanda, Alemania y Suiza empezaron a notar pedidos masivos y raros (miles de ejemplares sin lógica de colección: manuales técnicos, investigaciones, libros descatalogados e incluso ejemplares muy difíciles de encontrar) de empresas como ZoomBooks e ISBNdb, intermediarias que ofrecen confidencialidad total a sus clientes tecnológicos.
🤔¿Y esto es legal? Sí, según el juez federal William Alsup, que en el caso Bartz v. Anthropic determinó que la práctica es «fair use» bajo la ley estadounidense, con una condición curiosa: la copia digital solo es legal si el original físico es destruido. O sea, la ley premia legalmente la destrucción por sobre la conservación. Un incentivo un poco perverso que tiene a archivistas y libreros bastante nerviosos 😥
De hecho, todo esto salió a la luz gracias al caso judicial contra Anthropic, que además aceptó pagar 1.500 millones de dólares para resolver una demanda separada por usar libros pirateados (también hubo torrents corporativos de por medio). Es el acuerdo más grande registrado por infracción de derechos de autor.
La pregunta que queda picando: ¿vale la pena sacrificar patrimonio bibliográfico único para que un chatbot escriba mejor? Ustedes deciden 🫵
Eso sí, no todo son malas noticias para los libreros: algunos reconocen que estas ventas masivas les salvaron el inventario que nadie más compraba 💸 Contradicciones de la era digital.
Porque, admitámoslo: hace unos años el miedo era que la IA reemplazara escritores. Nadie tenía en el bingo 2026 que empezaría comprando las bibliotecas.
Nos leemos el próximo viernes con más noticias que suenan a ciencia ficción pero son 100% reales. 👋
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